La modernización de sistemas heredados (Legacy Systems) no es simplemente un reto técnico; es el cuello de botella estratégico más crítico que enfrentan los directores de tecnología (CTO), producto (CPO) y experiencia (CXO) en la actualidad. En ecosistemas de alta complejidad como la banca transaccional, las aseguradoras globales y las infraestructuras B2B, estos sistemas constituyen el "sistema nervioso" de la operación. Sin embargo, su arquitectura monolítica, a menudo basada en lenguajes y estructuras de datos de hace tres décadas, actúa como una fuerza de fricción que impide la agilidad necesaria para competir en la era de la gratificación instantánea y la omnicanalidad.
El dilema corporativo suele presentarse como una elección binaria: mantener el sistema actual y aceptar una degradación progresiva de la competitividad, o emprender una migración "Big Bang" hacia una nueva infraestructura. Esta última opción, aunque atractiva en teoría, conlleva riesgos operativos sistémicos, costos que suelen triplicar las estimaciones iniciales y tiempos de implementación que pueden dejar a la empresa obsoleta antes de terminar el proyecto. El mercado no espera a que una organización termine una migración de cinco años para recibir una experiencia de usuario (UX) de clase mundial.
Este análisis propone una tercera vía: la orquestación de experiencias mediante plataformas de experiencia digital (DXP), con Liferay como eje central. Exploraremos cómo esta capa de software inteligente permite a las organizaciones desacoplar la interfaz del dato, creando un entorno donde la innovación en CX ocurre a una velocidad exponencial, mientras el backend legacy sigue cumpliendo su función de registro con estabilidad y seguridad. En Aguayo, entendemos que la modernización no es un evento de reemplazo, sino un proceso de evolución continua.
La pregunta central que desglosaremos es: ¿Cómo utilizar Liferay para modernizar sistemas legacy sin interrumpir la operación del negocio, garantizando una UX de alto impacto y una reducción efectiva de la deuda técnica?