Los portales corporativos en el sector bancario, asegurador y de grandes servicios suelen ser el corazón de la operación digital. Sin embargo, muchas organizaciones mantienen estas plataformas en versiones antiguas, como Liferay 6.2 o versiones tempranas de la serie 7, por temor a la complejidad que implica una actualización. Este estancamiento genera una deuda técnica acumulada que no solo encarece el mantenimiento, sino que limita drásticamente la capacidad de ofrecer una experiencia de usuario (UX) moderna y ágil.
El problema no es la tecnología en sí, sino el enfoque con el que se aborda el cambio. Ver una migración únicamente como un "upgrade" de versión (un trámite de infraestructura) es un error costoso. Para el negocio y para los líderes de CX, una migración debe ser el momento pivote para reevaluar la arquitectura de la información, limpiar procesos obsoletos y adoptar nuevas capacidades nativas que aceleren el time-to-market.
¿Cuáles son las buenas prácticas para realizar una migración a Liferay DXP minimizando riesgos técnicos y mejorando la experiencia de usuario? Esta entrada desglosa una metodología probada que va más allá del código, integrando la visión de producto y la eficiencia operativa para garantizar que la transición sea, efectivamente, libre de dolor y rica en valor estratégico.