En el pasado, las empresas invertían en soluciones de software para cada departamento, creando un mosaico de sistemas desconectados. Un cliente que compraba en la tienda en línea, por ejemplo, existía como un dato aislado del cliente que llamaba a soporte o del que recibía un correo electrónico de marketing. Esta fragmentación genera silos de datos, ineficiencias operativas y, lo más importante, una experiencia de cliente inconsistente y frustrante. Liferay DXP fue diseñado para resolver este problema, actuando como el cerebro central que conecta y armoniza todas las piezas de este rompecabezas digital, transformando la infraestructura de una colección de herramientas aisladas a un ecosistema digital conectado.